domingo, 25 de noviembre de 2007

cenas

Anoche hubo una cena en casa que, como es ya tradicional entre la fauna y flora que me rodea, derivó en borrachera. Ya ahí por las tres y media de la madrugada nos pusimos a filosofar en un tono que, como decía mi abuela, recordaba las discusiones de borrachos. Todos etilizados (algunos, también, cannabizados) argüían en pro o en contra de no sé cuántas cosas, la una más improbable que la anterior, y seguramente que la siguiente.

El caso es que la conversación derivó en los amores y en las ausencias. Entonces te extrañé (puto cabrón, no te lo mereces). Y así, entre un whiskey y un tequila (la noche era para perderse), quise que estuvieras ahí. Necesité insanamente que me volvieras a abrazar y que tu cuerpo se fundiera con el mío como hace tiempo (no voy a hablar de los años). Pero el caso es que no estabas. Pero tampoco había alguien más a la mano para sentirme confortada, de alguna manera (y aquí tengo un problema de origen, doctrinario, pues mi formación feminista -mi madre, mi abuela- me impediría decir lo que dije, pero lo digo: tenemos que tener los ovarios muy bien puestos y no necesitar de nadie. Esa es la consigna).

¿Qué te estaba diciendo? Ah, sí.... que te extraño.
Y siquieres seguir viendo, te recomiendo que pases a mi blog relajado, porque esta entrada ya se salió de madre.

Cronotopología

Confieso que me robé el nombre de esta bitácora de una idea de un historiador mexicano, Juan Pedro Viqueira. Él tiene por suyo un método que predica en algunos de sus artículos y que yo, finalmente, me tuve que leer mientras era estudiante. El famoso método de Viqueira, llamado cronotopológico, sirve -entre otras cosas- para comprender a través del tiempo (cronos) la manera en la que los seres humanos construimos relaciones a través de los espacios. La parte del topos viene a cuento por una relación con la disciplina matemática de la topología, que estudia los espacios topológicos y las funciones continuas. La topología estudia los espacios desde una perspectiva en la que son importantes conceptos como la proximidad o la conectividad. Finalmente, un espacio topológico resulta importante porque relaciona un conjunto de puntos que está provisto de una colección de subconjuntos, en los que estos subconjuntos se unen o intersectan, de alguna manera, y dichas relaciones son mesurables y analizables.
Dicho de una manera más humana, si yo establezco relación con un grupo de personas A que existe -al igual que yo- en un espacio X, y algunas partes de ese grupo se relacionan, al igual que yo, con algunos elementos de otro grupo de personas B que comparten un espacio Y, el resultado del ámbito del grupo A en el territorio X con el grupo B del territorio Y nos permite construir un espacio topológico distinto pero contenedor de fragmentos de los espacios X y Y. De esta manera, aunque -por decir una cosa- los espacios X y Y sean nominales porque alguien -un observador- ha determinado que uno corresponde a la estructura de relaciones del grupo A y el otro a la del grupo B -dado que además se asientan sobre espacios fisiográficos definidos, por ejemplo-, construyendo así dos espacios nominales diferenciados, la realidad es que existe otro espacio (Z) que forma parte de X y de Y a partir de la experiencia vivida por los elementos del grupo A y del B. Se forma así un espacio vivido, concepto que es, a fin de cuentas, el que más me gusta de Viqueira: "la región vivida".
Todo esto para legitimar, y sin que se me acuse de plagio, la idea de abrir un "espacio" en la virtualidad que lo único que intenta es ejercitar una reflexión sobre la base de que lo que existe aquí en Internet no es más que una serie de intersecciones que conjuntan las experiencias diferenciadas de un número N de personas que interactúan desde diferentes espacios de vivencia. Es decir, yo soy yo y mi circunstancia (diría Ortega y Gasset), pero además mi circunstancia es la suma de experiencias de la gente que vive, como yo, y experimenta su vida -a través del tiempo, por suspuesto-, como yo y conmigo, de manera interrelacionada, dentro de un espacio que vamos construyendo y que conforma una territorialidad compartida, muy distinta a la nominal o a la geográfica.
Y eso es todo. Prometo no volver a meterme en este tipo de disquisiciones, divagaciones y digresiones; pero tenía que explicar esto que nace hoy día. Yo, mi tiempo y mi espacio (mi cama, mi habitación, mi calle, mi ex-escuela, mi trabajo, mis viajes) y ustedes, ellas y ellos con sus respectivos espacios y tiempos. Dicho de otra manera: cronotopología es la única manera de entender lo que sucede en este espacio virtual que nos conecta.