viernes, 28 de marzo de 2008

javiera vega

Estaba decidida a no volver a estos lugares virtuales. Pensé que la vida era una sola estando solamente en la vida en la que puedes ver a la gente cara a cara.Y esto último lo digo con todo el peso que tiene detrás haber leído a los antopólogos y a los sociólogos con eso de las relaciones "cara a cara". Pero no solamente ello, sino también la experiencia. ¿Cuántas veces no me he sentido tentada a seguir una pista virtual, a pesar de que ya sé en dónde acaban? Me he negado, durante años. Pero hoy en la mañana entré por curiosidad a esta cuenta, que tenía abandonada, y me percaté de un comentario en alguna de las cosas que he escrito. Me dispuse a seguir el vínculo de la persona que había hecho el comentario, hace más de un mes, y descubrí un tesoro. Un verdadero tesoro.
Javiera Vega. Dice que está en Australia y tiene tres blogs. El cuaderno de los cuentos, Letras a la Carte, y El Cuaderno de Poesías. Me hequedado anonadada y he invertido, en el mejor sentido del término, toda la mañana en leerla.
Javiera tiene una prosa simple y directa. No se anda por las ramas. Me gustó mucho una entrada que tiene acerca de la combustión, las substancias flamígeras y las palabras. Tiene toda la razón: las palabras son como substancias inflamables. Si yo le digo a una persona (obviamente, de mi mismo género): "te quiero", estoy encendiendo todo un árbol de fuego del cual me tengo que hacer responsable. Y esto es importante, pues quizá, porque he pensado en algún momento que mis palabras podrían quemar a otra gente, me he alejado de estos dos blogs que hace poco tiempo comencé. Sé que soy una persona difícil en el trato cotidiano, incluso con quienes tengo que trabajar: los editores y los vendedores de libros son un amasijo de capitalistas interesados en el dinero, y no suelen ver detrás de las páginas de los libros que venden, el alma de la gente que escribe y que lee. Pero eso es cosa para comentar en otro momento. A lo que me refería es que soy difícil con la gente que quiero: la maltrato, porque soy hipervigilante de cada uno de sus actos, de sus movimientos. Sé que esto podría pasar sin ser sentido, pero también sé que soy una persona que emite, fácilmente, juicios demoledores durante el café de la mañana. A veces me odio a mí misma por ello. Pero no puedo evitarlo. Por ello sé que las palabras pueden ser como fuego o, como decía un profesor que tuve en la universidad, como piedras lanzadas con hondas contra la cabeza de quien escucha. Vamos, que el lenguaje es (puede ser) asesino.
(y de asesinatos no quiero hablar porque justo hace una semana mataron a un compañero de trabajo en la calle).
Todo para decir que esta mañana he leído a Javiera. Y que me ha hecho repensar muchas cosas. Gracias a ti, Javiera Vega, por acercarte a leer este incronguente sitio donde lanzo mis venablos, sin ton ni son. Gracias.
Y ojalá podamos encontrarnos alguna vez, y compartir, a pesar de que siga yo con mi máscara puesta. Un beso.

2 comentarios:

Javiera A Vega Gutiérrez dijo...

Rafaela, gracias, espero que nuestro encuentro sea el comienzo de una larga charla...

Rafaela dijo...

Javiera: no me agradezcas. Hermoso encuentro. Pero te aviso que soy mala dialogando, sobre todo porque no entro mucho en estos espacios. Pero si me toleras los tiempos largos, considera que nuestra charla será por siglos. Gracias a ti por entrar en este rincón.